El cerebro humano es sin duda alguna, la estructura más compleja de la que se tiene conocimiento hasta el momento, estando formado por decenas de miles de millones de neuronas trabajando en conjunto, es tal el potencial del cerebro humano, que somos la única especie conocida capaz de cuestionar su propia existencia, de crear estructuras mentales que permiten dar sentido a cada cosa, al tiempo que genera los procesos encargados de crear emociones y comportamientos que muchas veces van en contra del sentido evolutivo o del instinto básico animal.
Asimismo, han surgido una serie de mitos referentes al cerebro, de los cuales hay uno particularmente famoso y es aquel que dice “solo usamos en promedio el 10% de toda la capacidad cerebral”, y que si lográsemos liberar todo su potencial, se lograrían cosas impensables, de hecho, Hollywood ya ha tocado el tema más de una ocasión, como por ejemplo en la película “Lucy” protagonizada por Scarlett Johansson. Aunque no se sabe con exactitud cómo se originó esta creencia, sí se sabe que en su conformación han influido varias situaciones, dentro de las cuales encontramos un comentario realizado por el célebre Einstein sobre el uso del cerebro, así como un mal entendimiento de investigaciones realizadas a finales del siglo XX, por ejemplo el descubrimiento de que las neuronas representan poco más del 10% del total de células presentes en el cerebro (la mayoría son células gliales)[1].
Otras fuentes que se piensa fueron contribuyentes a este mito, son posibles mal entendidos a otras investigaciones realizadas en la década de 1930, donde al aplicar descargas eléctricas en ciertos puntos del cerebro, se observó que la mayoría de estos sectores no generaban respuesta medible, información que fácilmente se puede malentender, creyendo que la mayor parte del cerebro no presenta actividad alguna[2].
La resonancia magnética es una de las tecnologías que más se utilizan en este momento para el estudio del cerebro, esta técnica consiste en la generación de un campo magnético capaz de forzar la orientación de las moléculas de agua, las cuales al apagar este campo, vuelven a su alineación inicial, creando un pequeño pulso magnético de respuesta, a causa del movimiento de los protones en las moléculas del agua desde el estado forzado a su estado natural [3], esta débil señal es amplificada electrónicamente y después procesada para obtener una imágenes bidimensionales del cerebro, que al apilarse en capas y al obtenerse desde distintos ángulos permite un análisis tridimensional con una precisión considerable.
Lo que la comunidad científica ha descubierto en las primeras décadas del siglo XXI, con base en los estudios realizados mediante resonancia magnética u otras técnicas de imagen, es que el cerebro humano esta sectorizado, y que cada región cumple funciones distintas tanto a nivel biológico como a nivel de procesamiento, existen regiones dedicadas a la memoria de corto y largo plazo, zonas dedicadas al control de los músculos, de la visión y las demás funciones biológicas, así como regiones asociadas a las emociones, al dolor, al pensamiento creativo etc[4].
Estos descubrimientos apuntan a que el ser humano sí utiliza el 100% de su capacidad cerebral, solo que no al mismo tiempo, es decir, que cuando se está escuchando música relajante se pone en marcha una región del cerebro asociada a esta actividad, mientras que, al resolver un problema matemático complejo, se activa una región distinta, diferente de la zona que se activa cuando vemos una imagen con detenimiento. Es decir, que según nuestra actividad puntual vamos a usar una región u otra, pero nunca todas a la vez, ya que no existe ninguna situación que exija la activación simultanea de todas las regiones.
No solo las investigaciones de imágenes aportan evidencia que desmiente el mito, durante los procedimientos de cirugía cerebral, se ha identificado una respuesta fisiológica al contactar cada región del cerebro, lo que indica, que al menos a nivel superficial toda la masa cerebral presenta actividad, como tercer aporte podemos considerar la selección natural, ya que no tiene sentido evolutivo mantener funcionando un órgano que consume cantidades importantes de energía y que solo opera al 10%.
Referencias
- [1]https://gredos.usal.es/bitstream/handle/10366/140367/TFG_PerezRobledo_Astrocitos.pdf;jsessionid=F4E2179BAB66BD6FF3FD6B3812C8054A?sequence=1 (tomada en mayo de 2021, pág. 5)
- [2] https://www.upla.cl/inclusion/wp-content/uploads/2015/06/Brain-PDF-Spanish.pdf (tomada en mayo de 2021, pág. 178)
- [3] https://dspace.ucuenca.edu.ec/bitstream/123456789/3812/1/TECI03.pdf (tomada en mayo de 2021)
- [4] http://fcm.uccuyosl.edu.ar/images/pdf/neurologia.pdf & http://recursosbiblio.url.edu.gt/publicjlg/Libros_y_mas/2015/08/biop/cap/03.pdf (tomada en mayo de 2021)


